Detenida una pareja en España tras hallar los cadáveres de sus dos hijos enterrados cerca de su vivienda

Se trata de una mujer española y un hombre belga, ambos con problemas psiquiátricos y de adicciones, que ocupaban un chalet semiderruido en Valencia con sus hijos de tres años y cinco meses de edad.

La desaparición de dos niños en un pequeño municipio de Valencia, que tenía en vilo a buena parte de la ciudadanía española, se ha resuelto de la peor manera posible. Este jueves agentes de la Guardia Civil han encontrado los cuerpos sin vida de los dos menores: uno de tres años y medio y un bebé de apenas cinco meses.

Los cuerpos se encontraban enterrados en las inmediaciones de su domicilio, a donde la madre de los dos pequeños condujo a la Guardia Civil. Tanto ella, como su pareja, padre de los dos vástagos, se encuentran detenidos.

Todo comenzaba un día antes, con una pelea entre los padres de los niños. Los dos tienen menos de 30 años, ella es española y miembro de una familia acomodada que reside en Valencia, y él es belga.

Ese día, los vecinos de la pareja alertaron a las autoridades al presenciar como la madre salía huyendo de la vivienda desnuda y ensangrentada, mientras él la perseguía con una pistola en la mano, que todavía no se ha encontrado.

Cuando los agentes llegaron a la casa, el hombre, que parecía confuso, les dijo que todos estaban muertos y que su mujer le había pedido que tirara a los niños a la piscina y después le hiciera el amor.

La inspección de la piscina no arrojó ningún indicio y, de este modo, se dio por desaparecidos a los tres: a la mujer y a los dos pequeños. De ese modo, se iniciaron las labores de búsqueda en las que más de cien personas participaron, hasta que se halló a la madre, que se encontraba oculta en un bidón y con arañazos de haber estado corriendo por el bosque, pero sin lesiones.

Tras más de 10 horas de interrogatorio la mujer acabó confesando que los dos pequeños estaban muertos y guió a los funcionarios hasta el lugar en el que estaban enterrados por separado a 75 y 150 metros de la vivienda. Por el momento, la hipótesis principal es que fueron asesinados a golpes.

Condiciones lamentables

La pareja se había conocido en Bélgica y había regresado a España cuando ella se quedó embarazada por primera vez. Vivían en un chalet medio derruido que habían ocupado, en unas condiciones lamentables: no tenían ni siquiera nevera y los miembros de la familia dormían en colchones en el suelo.

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