Botsuana vuelve a permitir la caza de elefantes, prohibida en el 2014

Foto: La Vanguardia

Facebooktwitterinstagram

Botsuana vuelve a permitir la caza de elefantes, prohibida en el 2014, y reabre el debate sobre la conservación de esta especie

La legalización de la caza de elefantes en Botsuana, aprobada el pasado 22 de mayo por el presidente Mokgweetsi Masisi después de cinco años de prohibición, reabre la polémica internacional sobre la protección de esta especie y del conjunto de la fauna africana.

Organizaciones de defensa de la naturaleza de todo el mundo han expresado durante los últimos días su crítica a la decisión del Gobierno de Masisi, aprobada con el apoyo de buena parte la población, en especial de los habitantes de zonas rurales donde la creciente población de elefantes perjudica a los cultivos.

La lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera al elefante africano como especie “vulnerable” y señala que la población total se encuentra en crecimiento.

La lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera al elefante africano como especie “vulnerable”

El estudio más reciente sobre esta especie y los efectos de la caza, publicados el 28 de mayo en la revista Nature Communications, indica que en África viven en la actualidad unos 350.000 elefantes, y que cada año mueren a manos de furtivos entre 10.000 y 15.000 ejemplares. La cifra de muertes violentas se ha reducido considerablemente en los últimos años, pero sigue amenazando a la especie, según este estudio de expertos de las universidades de Friburgo y de York.

Con las cifras ratificadas ahora, la caza legal de algunos centenares de elefantes en países como Botsuana –donde esta práctica estaba autorizada hasta el 2014– no puede ser considerada como la principal amenaza para la especie, indican los expertos de Friburgo y York.

En todo caso, el elefante es un animal emblemático y su protección se ha convertido, sobre todo entre la población de los países desarrollados, en un síntoma de la conservación de la naturaleza.

La respuesta internacional no se corresponde, en cambio, con el apoyo a la legalización de la caza expresado en la comisión de expertos y sectores sociales implicados creada específicamente por el Gobierno de Masisi para analizar la derogación de la medida aprobada por su antecesor, Ian Khama (ambos del Partido Democrático de Botsuana).

Parlamentarios del país hablan de una población de 230.000 elefantes pero el African Elephant Status Report mantiene que el censo de principios de este año es de 131.626 animales

Los argumentos principales a favor de la caza aprobados el pasado febrero por esta comisión son la superpoblación en diversas zonas del país, los daños que provocan algunos ejemplares en las tierras de cultivo y los beneficios económicos que se pueden conseguir con la explotación de la denominada caza deportiva o de trofeo.

El censo de elefantes en Botsuana ha sido motivo de debate en los últimos meses. Algunos parlamentarios que defienden la legalización de la caza llegaron a afirmar que Botsuana tiene actualmente una población de 230.000 elefantes pero el African Elephant Status Report mantiene que el censo de principios de este año es de 131.626 animales.

Sin entrar en el debate de cifras, Kitso Mokaila, ministro de Medio Ambiente, Conservación de Recursos Naturales y Turismo de Botsuana (que ya fue ministro durante la legislatura en la que se prohibió la caza), explicó el 22 de mayo que las condiciones de la nueva legalización de la caza de elefantes en su país se detallarán en las próximas semanas, aunque destacó que los permisos se asignarán preferentemente a las áreas donde los animales entran en contacto con los agricultores y no en las áreas que se utilizan para safaris fotográficos.

La primera reacción por parte de naturalistas y organizaciones de protección de los animales de diversos puntos del planeta ha sido de rechazo unánime

La respuesta del sector de la caza no se ha hecho esperar. El Safari Club Internacional (SCI), por ejemplo, ha expresado su “agradecimiento al presidente de Botsuana y a todas las personas involucradas (en la legalización de la caza de elefantes) por su visión de futuro y por tener la valentía de hacer lo correcto para el beneficio de la vida silvestre y la gente de Botsuana”, según ha indicado Paul Babaz, presidente de esta entidad privada con sede en Washington, que reconoce tener como misión principal “proteger la libertad para cazar”.

“La sabiduría de Botsuana en este asunto es un valioso ejemplo para todo el mundo”, ha indicado Babaz en una nota de esta organización con más de 50.000 socios y 180 delegaciones en todo el mundo.

La posible transcendencia internacional de la legalización de la caza de elefantes en Botsuana es precisamente uno de los factores que más preocupa a los expertos en gestión de la fauna y organizaciones conservacionistas. Así, Botsuana y sus elefantes se han convertido estos días en un símbolo para la defensa de la gran fauna africana, aunque es posible que los factores locales no hayan sido considerados suficientemente por las entidades con sede en países desarrollados.

En cualquier caso, la primera reacción por parte de naturalistas y organizaciones de protección de los animales de diversos puntos del planeta ha sido de rechazo unánime. Pro Wildlife es un ejemplo de la respuesta crítica de las entidades conservacionistas internacionales. En un mensaje en las redes sociales, esta organización con sede en Munich, respondía a la invitación de conferencia informativa del Gobierno de Botsuana mostrando su desacuerdo con la legalización de la caza de trofeo, “ese deporte sangriento, cruel, anticuado, poco ético y que con frecuencia socava la conservación de la naturaleza”.

La población de elefantes se ha incrementado considerablemente en los últimos años en Botsuana y en algunas zonas del país se han multiplicado los daños provocados por estos animales en cultivos, ganadería y pequeños edificios

El profesor Joseph Mbaiwa, experto en ciencias sociales, medio ambiente y gestión del turismo del Instituto de Investigación de Okavango, confirma que la población de elefantes se ha incrementado considerablemente en los últimos años en Botsuana –en buena parte como consecuencia de la prohibición de caza del 2104– y que en algunas zonas del país se han multiplicado los daños provocados por estos animales en cultivos, ganadería, pequeños edificios y daños directos a las personas (heridos e incluso muertos).

La parte más negativa de esta situación es que las autoridades no han conseguido poner en marcha planes de gestión que incorporen a la población local y que consiga beneficios concretos, por ejemplo a través del turismo. En consecuencia, “ha habido una actitud negativa de las comunidades hacia los elefantes, y en estas condiciones nunca habrá participación en términos de conservación por parte de las mismas”, explicó el profesor Mbaiwa al diario Botswana Guardian.

La gestión de la fauna suele ser compleja, más aún cuando afecta a diversos países en desarrollo como es el caso del área de conservación Kavango-Zambeze, con 520.000 kilómetros cuadrados de extensión (similar a la superficie de toda España), repartidos entre Angola, Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue. En esta área de conservación (en la que se pretende crear en el futuro un parque natural internacional) se concentra la mayor parte de las poblaciones de elefantes de África y sus movimientos no conocen de fronteras políticas.

Los autores del estudio sobre la caza de elefantes publicado este mes de mayo en Nature Comunnications presentan una visión del problema que integra dos factores que pueden ser decisivos en este tipo de conflictos: el control internacional de mercados de productos derivados de los animales –en este caso el marfil– y el desarrollo social y económico en los países de origen.

Las leyes pueden ayudar a reducir la caza furtiva pero “es poco probable que tengan éxito si no hay una acción simultánea para reducir el comercio de marfil, combatir la corrupción y abordar el problema de la pobreza”, resaltan los autores de este estudio.

Facebooktwitterinstagram

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *